Esta nota fue traducida al español y editada a partir de una versión en inglés.

En una concurrida sección de una sucursal del restaurante Bonito Michoacán ubicada en el corazón de Las Vegas, el candidato Republicano al Senado, Adam Laxalt, tuvo un mensaje para los votantes latinos: Esta es una elección basada en políticas.

“Sólo hay que esperar a que la gente despierte”, dijo Laxalt. “Los Demócratas los están perdiendo. Saben que estas políticas son peligrosas y tóxicas para nuestros niños, para nuestro país”.

Laxalt impulsó con fuerza la noción de que los latinos están huyendo de los Demócratas y presentó al Partido Republicano como el que “representaría un conjunto de valores que atraería al votante estándar, no solo para este año, sino para una generación”.

Eso es parte de “Latinos por Laxalt”, una estrategia organizada de su campaña para acelerar una tendencia que surgió en 2020: Que los votantes hispanos ya no serían el pilar que sostiene al Partido Demócrata.

Y aunque los latinos siguen siendo mayormente Demócratas en Nevada, el cambio a favor de Trump se ha desgastado, según un análisis postelectoral de Equis Research, conforme los votantes comenzaron a ver inmigración como una preocupación por encima de la economía.

Pero también ha habido un componente social, ya que algunos latinos — especialmente los conservadores religiosos — se han alejado de los Demócratas por cuestiones sociales, en particular por el aborto y el matrimonio homosexual.

Ese fue el caso de Cristina Aguilera-Ramos — una ex Demócrata, ahora Republicana — quien fue una de varias oradoras que presentaron a Laxalt y que habló con The Nevada Independent.

Aguilera-Ramos, quien vivió en California y trabajó para un congresista Demócrata, dijo que el tema del aborto, en particular, fue la gota que derramó el vaso.

“¿Cómo le puedes dar la espalda a tu fe de esa manera?” dijo. “Eso me mostró a lo que están dispuestos a dar la espalda, las cosas con las que nos criaron, nuestros valores”.

En Nevada, los Demócratas dicen que no pasan por alto su base latina. La Senadora Demócrata Catherine Cortez Masto — la primera latina elegida para el Senado de los EE. UU. — ha estado realizando propaganda en español (además de la radio en inglés) desde marzo.

Incluso más allá de la campaña oficial, los Demócratas mantienen una operación interna sofisticada y bien financiada para movilizar a la base latina. En Las Vegas, eso incluye al poderoso sindicato de la Unión Culinaria, que hace un par de semanas reportó $32,000 dólares en donaciones en especie para la campaña de Cortez Masto a través de un comité de acción política afiliado.

A nivel nacional, los fondos Demócratas han estado girando a gran velocidad durante meses, en gran parte gracias a los millones gastados por Somos PAC, un grupo de movilización de votantes latinos que comprometió $4 millones para ayudar a Cortez Masto (y atacar a Laxalt) durante los últimos meses de la campaña principal.

Mientras tanto, incluso en medio de las tendencias electorales de mitad de período que quizá reduzcan la participación relacionada con un año de elecciones presidenciales, se espera que la proporción del electorado latino aumente casi un 6 por ciento este año en relación con el último ciclo de las elecciones intermedias; superando el récord de participación latina de 2018.



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